Terruño nos sorprende con pizza y “sánguches” con ese toque original que le conocemos

Normalmente a una casa de carnes como es el restaurante Terruño en Escazú (plaza Itskatzú) un comensal va a disfrutar de cortes de carne de res de calidad.

Por dicha su propietario es un cocinero de ideas en cambio constantemente y recientemente nos sorprendió con un nuevo menú de pizzas y sándwiches o como Gabriel Raffaelli prefiere decirles de forma muy porteña “sánguche”.

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No me pude resistir y fui a probarlas. Primero una de tipo calabresa que se prepara con longaniza calabresa, salsa comodoro, queso mozzarella, aceitunas verdes, chile dulce asado, orégano, chorrito de aceite de oliva extra virgen y un toque de pimienta.

PIZZA CALABRESA ARTESANAL

La experiencia resultó muy buena, no podría esperar menos de la cocina de este restaurante. La base de la pizza es original de Terruño, hecha con masa madre y en un punto de grosor ideal para mi gusto.

La combinación de la longaniza con las aceitunas y el chile dulce asado es maravillosa. Hay una combinación de ligeras notas dulces del chile con la longaniza y ese sabor particular de las aceitunas.

La pizza es de un único tamaño de 8 porciones y de la que fácilmente pueden comer dos personas o si se trata de un antojado como yo, entonces la puede disfrutar solo y si sobra algún slide (cosa que veo difícil) la podría pedir para llevar.

En el menú hay siete opciones: Napolitana, jamón y hongos, boloñesa, caprese, calabresa, jamón serrano y parmesano y finalmente una muy original la Fugazzeta.

LAS ACEITUNAS LE DAN UN SABOR MUY ESPECIAL.

Esta última, la Fugazzeta, es algo que personalmente solo conocí en un viaje que realicé a Argentina en el 2019. Es una pizza que se caracteriza por llevar cebolla en abundancia entre una doble masa. 

Luego se complementa con doble queso mozzarella, aceitunas kalamata, queso parmesano, orégano y pimienta negra.

Los precios me parecen muy atractivos, desde los ¢6.900 a los ¢8.500. Y para terminar de hacer atractiva la idea de ir a comer pizza, hay días de la semana en que para el menú de almuerzo hay varias de estas que están en promoción para compartir por ¢8.000 con refresco natural para dos personas.

El sánguche.

En el apartado de los sánguches acepté la invitación para degustar el Reubén de Pastrami.

Lo primero que tengo que decir es que es realmente enorme, grande, tentador a la vista. Creo que cualquiera que sea antojado como yo, que coma bastante, se sentirá feliz de ver que su tamaño es memorable.

El pastrami es hecho en el restaurante, como se esperaría de una casa de carnes. Se corta a cuchillo, lo que se traduce en que son lonjas gruesas, luego se le por un encurtido de repollo, queso suizo, un aderezo especial y algo que le va como anillo al dedo: Las maravillosas papas fritas caseras de la casa.

EL SÁNGUCHE DE PASTRAMI CASERO.

El pan es de masa madre, a veces le llamamos rústico, lo cierto es que por su forma de hogaza cada rebanada es hermosa y lo mejor es que mantiene a raya todos los ingredientes y su interior.

En mi visita apenas pude terminar con la mitad del sánguche, pero les aseguro que volveré por este o por alguno de los otros como el chivito uruguayo, el cubano de lechón o cualquiera de los otros tres del menú.

Solo por aquello, no se olviden que en el menú de sándwich está la memorable hamburguesa de carne de entraña y el famoso choripán, ambos con las papas fritas más ricas del oeste de la capital.

Los precios van desde los ¢4.500 a los ¢6.900.

¿Por qué pizza en un argentino?

Yo habría dicho que esto de un menú de pizzas en un restaurante argentino es una ocurrencia. Pero, todo lo contrario, les puedo asegurar que tiene mucha lógica y está más que bien justificado.

En el 2019 tuve oportunidad de visitar Buenos Aires, un viaje a tierras suramericanas muy especial. En ese periplo caminé mucho y comprobé la abundante cantidad de pizzerías que hay en la capital del país suramericano.

Hay incluso restaurantes que tienen una mesa comunitaria o de uso común, en la que si uno va solo puede sentarse ahí a comer y disfrutar de su pizza.

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Fue ahí donde conocí la Fugazzeta, pero más importante, donde vi la popularidad de este platillo y desde luego la experiencia que tienen los porteños elaborando este plato.

Gabriel Raffaelli, en una conversación que tuvimos durante la visita, me recordó que su país natal se formó en parte por la inmigración de europeos. Por eso muchos italianos llevaron sus tradiciones y las afincaron en su nuevo hogar. 

El chef nos comentó que hay quienes dicen que en la capital Buenos Aires hay más negocios de pizza que en todo Nápoles.

Terruño

Está hecha la recomendación, no duden en ir a probar estas opciones.

Pero de paso aprovechen que en todos los casos los productos recomendados tienen muy buenos precios, incluso más baratos que combos en restaurantes de comida rápida.   Eso les permite comer en uno de los restaurantes lindos de Escazú a un precio inmejorable.

Desde luego, que, si quieren visitarlo y pedir su famosa entraña, pues también será una gran experiencia.

UN CHORIPÁN CON PAPAS ES UN CLÁSICO.

Terruño Casa de Carnes está en plaza Itskatzú, en Escazú. A partir del6 de junio abren los sábados y domingos de 12 a 7 pm. Entre semana abren de lunes a viernes desde las 12 mediodía y hasta la cena.

Los encuentran en Facebook como @terrunocr, también pueden reservar al 2258-2227.


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