Meterle el diente al cerdo en tres formas

Esta semana se puso de moda hablar de cerdos, algunos dicen que es por una feria del chicharrón otros por la apertura de un restaurante

En las redes sociales parece que desde el lunes hablar de cerdos se volvió tema obligatorio. Vi hasta a la Caja Costarricense del Seguro Social hablando de un cerdo, lo vi en periódicos y bueno en El Sartén Caliente no podemos ignorar la voz del pueblo que al parecer quiere cerdo.

Yo del cerdo que siempre quiero hablar es del que se cocina, del que podemos comernos en formas y presentaciones muy diversas. A veces frito, en otras ocasiones cocido por largas horas, pero que siempre nos deja un gran sabor.

Primero lo clásico, lo local. Un buen chifrijo y una alternativa para que prueben uno rico sin que sufra el bolsillo es el del Rincón Poblano en Tibás.

Todos los que valoramos este platillo sabemos que hay muchas versiones: con arroz, sin este. Con aguacate, con chips, con pico de gallo etc, etc, etc.

Del chifrijo del Rincón Poblano me encanta que es la versión que no lleva arroz, solo frijlitos tiernos, y buen chicharrón. Además de aguacate y pico de gallo.

El Rincón Poblano no es un restaurante fino, pero su comida es buena, con dosis importantes de grasa, pero que se disfruta. Abre todos los días de la semana, pero cierran tipo 10 pm, aceptan tarjetas.

Otra de las formas en que muero lentamente por el cerdo es con sus costillas en salsa barbacoa. Estamos hablando de las tradicionales costillas de los estados unidos donde estas se cocinan largas horas para que al servirlas la carne se desprenda fácil del hueso.

Me gusta porque, si las cocinan bien, quedan jugosas y con ese sabor intenso de la larga cocción con salsas y condimentaciones especiales.

Normalmente se sirven con papas, fritas o asada y ensalada de repollo aunque algunos las prefieren con mazorcas de maíz dulce. Yo soy más clásico.

Personalmente les recomiendo tres opciones para ir a probarlas. Las de TGIFriday’s, en San Rafael de Escazú. Las de Outback, en Plaza Itskatzú o bien las de Applebees.

Y si andan generosos, con ganas de lucirse con su pareja o bien es quincena y les estorba la plata, en ese caso les recomiento el medallón de lomo de cerdo con minitimbal de espinacas sobre un espejo de salsa de tamarindo y chipotle.

Como imagino que ya supondrán, es una receta mexicana. Y aunque no lo crean no es picante, tiene un ligero muy ligero toque picante, pero casi imperceptible.

La carne es jugosa y la salsa de tamarindo es de esas que tiene un toque cítrico que agrada en el paladar.

Las espinacas quedan muy bien, porque contrasta su sabor ligeramente amargo con las notas dulces y ácidas de la salsa.

Esta delicia la pueden encontrar en el restaurante mexicano Águila y Sol, en el Centro Comercial La Paco, en San Rafael de Escazú. Abren todos los días para el almuerzo o la cena. Teléfono 2289 2617.

 


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