Una fiesta dedicada al ceviche que promete mucho para el futuro

El Festival de Ceviche del Pacífico central se realizó con participación de 15 restaurantes, más de 20 estilos de platillos y cientos de entusiastas comelones

Hay ideas que son buenas y no se pueden poner en duda. Una de esas genialidades es el Festival de Ceviche del Pacífico central.

Esta fiesta cevichera comenzó en el 2016 y el viernes 27 de octubre se realizó la segunda edición en el hotel Océano, en Jacó. El resultado fue un éxito incuestionable.

No tengo duda que todo salió mejor de lo que se podía esperar a pesar de la lluvia. Por qué digo esto, porque 15 restaurantes decidieron darle rienda suelta a la creatividad de sus chefs para que hicieran apuestas riesgosas, intrépidas, tradicionales y casi todos respondieron con en buena manera.

Durante unas seis horas nacionales y extranjeros recorrimos los cada uno de los puestos probando, hablando con los chefs, descubriendo como tomaron materias primas como dorado, camarones, pulpo y atún para sus creaciones.

Además la dinámica de la actividad proponia que las personas votaran por el restaurante que a su juicio ofrecía el mejor ceviche.

El ganador fue el restaurante I Love Sushi, que como uno puede suponer por su nombre, preparó una receta con una influencia japonesa presente en cada trozo de su ceviche. A ellos hay que reconocerles su deseo de tener una decoración acorde a la filosofía de su restaurante, pero más allá de eso el sabor, el uso de salsa ponzu, la combinación con aguacate.

Otro exponente del festival que me hizo repetir en varias ocasiones fue El Patacón cevichero, un emprendimiento de una pareja de esposos que en medio de una crísis encontraron en la cocina una oportunidad para surgir.

Ellos servían sus recetas en una canasta comestible elaborada con plátano verde. De ellos especialmente me encantó el ceviche mixto con pescado, camarón y aguacate. Para mi es uno de los más destacados.

Los chanchitos es el nombre simpático y curioso de otro de los exponentes. Ellos decidieron entrar fuerte a la competencia con tres ceviches, su sabor era bueno y en especial su versión del “Vuelve a la vida” se merece nuestro aplauso. Ellos entendieron muy bien cómo combinar el pulpo, la corvina y el camarón, era una versión bastante tradicional y eso me encantó.

Con tantas posibilidades para probar ceviches no me resultó sencillo escoger otras opciones destacadas. En la lista sumo la propuesta de Moobi Bistró, un ceviche con un toque clásico con dados de dorado que combinaron con trozos de mango, aceite de coco y hierbabuena. Estaba entre lo tradicional y lo innovador sin buscar ser muy alocados con la combinación.

El último de los que no olvidé y recomendaría por méritos propios es el ceviche de pulpo y remolacha del restaurante La Ostra. Esta mezcla si que jamás la vi venir, no m,e la habría imaginano en años luz y su sabor (a pesar que no le tenía ninguna fe) resultó agradable con una textura que en la boca potenciaba la experiencia.

Luego de comer como 100 kilos de ceviche en una noche (bueno tal vez fue mucho menos) puedo concluir con propiedad que necesitamos que este festival no solo se repita sino que crezca. Que pueda desarrollarse en un espacio aún más grande, con más restaurantes participantes y desde luego más ceviches.

Es de aplaudir el esfuerzo que hacen los socios del Hotel Océano por facilitar sus instalaciones y abrir las puertas a otros restaurantes que son competencia, pero para ellos lo importante es construir espacios de convivencia para los pobladores y turistas. Ellos entienen que el éxito de uno es el éxito de todos y no está de más que estos esfuerzos le ayuden al cantón de Garabito a mejorar algunos puntos que se le critican en ocasiones.

¡Larga vida al Festival de Ceviche!

 

 

 

 


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