El Woki, un delicioso viaje de la Cali a barrio Escalante

Este emprendimiento de una pareja de esposos es el claro ejemplo de pasión culinaria y perseguir los sueños

Un cantautor uruguayo siempre me recuerda que ¨todo se transforma¨. Y eso justo es lo que resume la experiencia de los esposos María José Valverde y Roberto Lai.

Hace casi una década empezaron un modesto local en la zona de barrio La California (la Cali para la muchachada). En principio se llamó Wok & Noodles, luego todos lo llamaban el Wok y en setiembre emigraron para afincarse en barrio Escalante bajo el nombre de Woki.

Con cada cambio buscaron mejorar su oferta y la forma de atender a los comensales que se dejan seducir por la cuchara china de Roberto que aprendió directo de sus padres, aunque él le suma matices japoneses y tailandeses.

Personalmente creo que bien hicieron en dar el paso, porque la propuesta de Lai tiene los argumentos suficientes para conquistar a muchos comensales en una zona que se asocia a la buena gastronomía.

Muy importante, al llegar no espere paredes con arte chino, un menú interminable o un cantonés de la casa. El Woki es un chino muy original; desde luego que hay alternativas como wantán o arroz frito, pero no se parecen a los del chino del barrio.

Recuerdo cómo Roberto nos explicaba que le gusta ponerle su sello personal, que sea algo que nadie más ofrezca y que a comelones como yo los haga regresar.

Uno de mis favoritos de siempre cuando se trata de comida china es el dim sum. Esos platillos elaborados al vapor y que originalmente son de desayuno.

Bueno pues en Woki hay uno que lleva por nombre siu mae. El interior es una albóndiga de cerdo que envuelven en una pasta de trigo. El twist del chef es usar masago, esas bolitas naranja intenso que vemos en el sushi en ocasiones y que además de hacerlo un plato muy rico lo hace ver hermoso, como para foto en Instagram.

Confieso que de lo que probé esa tarde el que llegó directo a mi corazón fue el pot char siu. Una ollita de barro que trae arroz de jazmín y mezcla carne de lechón, costilla, tocino y chorizo chino de cerdo.

Desde luego que cada una de esas carnes tiene el estilo chino, esa sazón que es tan característica y se ama o no pero que no hay puntos intermedios. Ah y sí tambièn trae vegetales, pero para mi solo el arroz y la carne ya es el paraíso.

Y como no toda historia puede ser 100% feliz, tengo que contarles que Roberto preparó un ramen de pollo y maíz, con pasta de trigo, servido con Bok Choy, vegetales y huevo al gusto.

Pero por estar haciendo fotos y jugando de foodie en redes sociales se me enfrió y mejor no lo probé, porque la opinión sería injusta al no degustarlo recién salido de la cocina. Eso sí, por su aroma y cómo se veía les aseguro que promete.

Bueno pero nada que un postre no cure y una alternativa con plátano, coco y té chai reanimó mi herido corazón (mentira, solo drama de periodista antojado). Sabores dulces, texturas que hacen contraste y un poquito de crema batida, todo es ganador en esta receta.

Y las bebidas son igual de bien cuidadas, aunque son más internacionales, como sus sangrías y gin tonics.

¿Vale la pena ir a Woki?, un rotundo sí. No son perfectos, de seguro que hay paladares que no se sienten atraídos por la gastronomía china. Pero si alguna vez se preguntó si hay algo más allá del chop suey en salsa y el medio cantonés, esta es una excelente opción para descubrirlo.

Para los antojados les cuento que el Woki está en barrio Escalante, 100 metros al este y 25 metros al sur del Fresh Market. Abren de martes a viernes de 11 a. m. a 3 p. m. y de 6 a 11 p. m., sábados de 12 mediodía a medianoche y domingos de 12 mediodía a las 6 p. m.

Teléfono: 2253-1301

 

Ramen de pollo.

Gyozas vegetarianas rellenas con hongo shiitake.

Detalle del interior del restaurante.

Detalle del interior del restaurante.

El jardín es una zona lindísima para almorzar.

El lugar conserva detalles de la casa donde se instalaron.

Este amigo acompaña a quienes prefieren la barra del Woki.

 


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