Una noche a la caza de un buen vino

El Wine City Tour es un ejemplo de actividades en las que se promueve responsablemente el consumo del vino

El mejor vino existe, es y siempre será el que más le guste a usted. Buenos vinos también los hay y para descubrirlos existe una fórmula mágica: probar muchos hasta dar con ellos.

Es por eso que actividades como las cada vez más populares wine dinner o un wine tasting son una excelente oportunidad de descubrir diferentes marcas, variedades de cepas y posibilidades de acompañamiento entre el vino y la gastronomía.

La noche del miércoles 2 de marzo me fui junto a una comitiva que participó en una actividad que busca fomentar la cultura de esta bebida de uva.

Bautizada como Wine City Tour y bajo la iniciativa del programa de Sostenibilidad Consumo Inteligente, de Florida Bebidas la propuesta era visitar tres lugares donde comer y disfrutar de una copa de vino que combinen bien.

Mi objetivo más que comer bien era ir a la caza de un nuevo vino que pudiera agregar a la lista de mis favoritos.

Lo bueno de esta iniciativa fue que el sommelier Jeffrey Zamora se encargó de guiar el grupo con tips, sugerencias de consumo y hasta despejó dudas típicas en torno a esta bebida.

La primera parada fue Terrazza Toscana, en Avenida Escazú. Ahí la selección era un Masi Masianco, un vino blanco con notas frutales. Este se acompañó de una mozzarella empanizada y servida sobre un “espejo” de salsa de tomate y pesto.

El resultado de este maridaje fue bueno. Personalmente esperaba más de este restaurante, por ejemplo una salsa con más personalidad que le aportara algo a la mozzarella, pero bueno al menos la decoración interior del sitio es muy bonita.

La cacería tenía que continuar. De ahí unas 30 personas enrumbamos al segundo punto del Wine City Tour: Saúl Bistró.

Tengo que ser sincero y contarles un secreto, mis experiencias anteriores en este restaurante de Escazú no fueron buenas. En dos oportunidades salí con la sensación que la fama con que cuenta este joven establecimiento está sobrevalorada.

Aún así me dije “tal vez la tercera es la vencida”.  El menú sonaba de maravilla (al menos para este carnívoro confeso) un lomito importado acompañado de espárragos al dente, ensalada con Parmigiano Reggiano.

El sommelier nos recomendó un vino tinto Malbec Terrazas de los Andes Reserva. El vino me encantó, se sentía su paso por barrica y acompañaba muy bien la carne. Pero, lastimosamente el corte de res estaba un poco seco, un poco duro y eso no es lo que se espera de un lomito importado.

Me despedí de Saúl Bistró pensando, “si Leo DiCaprio tuvo que esperar hasta una sexta oportunidad para tener su gran premio, tal vez necesite regresar unas tres veces más a ver si tal vez así logro encontrarme con un plato que en verdad me deje satisfecho de este lugar”.

El cierre del tour del vino por la ciudad fue en Lindora, en la Tienda Vinum. El postre era sencillo en apariencia: Una trufa de chocolate, pero su sabor sin duda intenso, agradable en el paladar.

Lo que hizo de la despedida un momento maravilloso fue el vino Zuccardi Malamado con el que se maridaron las trufas.

Este fue el gran ganador para mi, la cacería se terminó y ahora este vino Malbec de cosecha tardía y conocido como vino fortificado es uno de mis nuevos favoritos y el gran descubrimiento de la noche.

Si son amantes del vino o quieren conocer más de esta bebida les recomiendo que de vez en cuando se den el gusto y oportunidad de participar en este tipo de actividades como los wine dinner, es sin duda una excelente manera de irse enamorando de la cultura de vino.

 

 

 

 

 

 

 


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