Ulu: Un ejemplo de pasión transformada en emprendimiento

Desde niña Úrsula Hempel Mesalles sentía atracción por comer bien y sano. Ella quería algo que a veces suena difícil: No hacer dieta nunca, solo comer bien, saludable.

Ulu, como le dicen en su familia de cariño, entró a la universidad a estudiar dieta y nutrición, al tiempo que en sus redes sociales compartía tips de cómo comer mejor. Con su título en mano pasó un tiempo esperando conocer qué le tenía preparado el destino.

Un chispazo le llegó en diciembre y recordando las razones por las que eligió su carrera profesional y sus deseos de niña emprendió un negocio: Comer con Ulu, que ofrece comida congelada.

Lea aquí los detalles completos de su emprendimiento.

Como suele pasarle a muchos emprendedores, pensó que si su idea de tener un batido fácil y rápido de preparar, que además fuera sano era algo que a ella le parecía muy conveniente, entonces de seguro a otras personas les parecería igual.

Empezó a hacer pruebas de ingredientes, combinaciones de frutas, vegetales, semillas, se los dio a probar por muchos días a su familia hasta que un día dio el gran salto.

“Mi familia me ayudó mucho. Vivo rodeada de emprendedores. Es mi familia la que siempre me apoya y guía”, contó la emprendedora.

Retos

Son pocos meses desde que dio el salto. Sin embargo ya conoce las dificultades a las que se enfrentan en Costa Rica todos los que emprenden.

“Son meses de mucho aprendizaje. Uno cuando empieza un proyecto como este no sabe muy bien lo que está haciendo. En mi caso lo que traté es que cualquier cosa que hiciera fuera con pasión”, dijo la dietista y nutricionista.

Empezó sola, sin embargo el crecimiento en las órdenes de sus batidos, sopas, avenas y bocadillos saludables creció al punto de requerir ayuda extra.

Los empaques de los productos de Comer con Ulu son biodegradables.

“De lo más difícil que me ha tocado es el manejo del tiempo. Uno quiere hacerlo todo y por eso nos cuesta delegar las tareas. Sí, uno siente que el proyecto es como el bebé de uno y eso te complica soltar. Por dicha hemos crecido, desde luego con altos y bajos”, recalcó la joven de 24 años.

Cuando su negocio empezó a crecer apareció un nuevo protagonista en su camino: El covid 19. Muchos se habrían asustado, sin embargo las características de sus productos como ser congelados para prepararse en casa, son una combinación que se transformó en aún más órdenes semanales.

“Siento que ahora que por la pandemia debemos permanecer en casa, las personas se interesan más por una oferta de comida saludable y conveniente. Podés estar en casa teletrabajando y en dos toques tener comida lista sin tener que cocinar”, explicó la responsable de Comer con Ulu.

En su futuro cercano ve el crecimiento de su emprendimiento. Eso sí, no oculta que la atención de pacientes en consulta es otro campo que le interesa. No obstante, mientras estemos en tiempos de coronavirus es una etapa que puede esperar.

Lo cierto es que desde la producción de comida saludable o bien desde la atención de personas su objetivo es el mismo: Que las personas coman mejor y más saludable.

“Terminé estudiando nutrición y dietética porque el tema de la nutrición y cocinar me apasiona. Siempre quise no tener que hacer dienta en mi vida, solo comer saludable”, finalizó Hempel Mesalles.

Por delante hay un enorme reto para esta especialista. Lo que nos deja como lección, una vez más, es que en esta vida sí se pueden seguir los sueños y trabajar en algo que a uno le apasiona.


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